Finalizando el cuarto año de la carrera de cine en el Instituto de Cine de la ciudad de Santa Fe, durante el período de prácticas fílmicas, experimenté con gran entusiasmo lo que significaba construir un audiovisual, desde la creación del guión hasta la culminación de la película en el proceso de edición. Cuántas fases a desarrollar, a construir, a culminar, cada una de estas indisolublemente unidas, convirtiéndose en un gran desafío para cualquier proyecto cinematográfico, más aún cuando es realizada por un principiante.

El relato que voy narrar, comienza en una muestra pictórica del consumado artista plástico Ricardo Calanchini, a quien admiro profundamente y he acompañado siempre en su brillante trayectoria.
Luego de realizar un placentero recorrido por las obras, me acerqué a felicitar a Ricardo y fue en aquel momento que comenzaron nuestras vertiginosas conversaciones sobre el arte en general y el cine.

Tiempo después de aquel encuentro, organizamos en conjunto una puesta teatral, con la intervención de una cámara para integrar diversas disciplinas artísticas, como pintura, teatro y cine, función que culminaba con el ejercicio de un debate reflexivo.
Se estaba gestando una especie de interacción entre la producción de Ricardo y lo que yo podía aportar como estudiante de cine. Entre charlas, reflexiones y vino de por medio, barajábamos la ilusión de un proyecto futuro, que parecía volverse difuso frente al obstáculo económico.
Cierto día llama Ricardo y me entrega un papel con una idea, un esbozo de guión, comenta que la noche anterior había estado en un concierto de piano escuchando al Maestro Rotger interpretar temas de Schuman, y este fue el disparador para dar pie a la idea del guion. Lo leí inmediatamente y me atrajo la propuesta de plasmarlo en un audiovisual.

Sobre el particular debo destacar que con el apoyo logístico de Ricardo, con quien debatíamos, consultábamos, comparábamos, buscábamos y analizábamos cada precio, cada presupuesto, cada propuesta, se superaron muchas instancias en la parte económica que me permitió asumir los costos de la filmación.
|