El sueño
Un artista plástico comprometido con su creación, con entrega total hacia el arte, plasma en la obra todas las emociones posibles, expresión de sus diferentes identidades, de las vivencias de su yo más íntimo e impenetrable.

Transitando vacíos de inspiración, aferrado al deseo de querer descifrar el futuro apoyado en una pitonisa, el artista se sumerge en una crisis existencial.
Sólo él percibe la música que lo acompaña en esos momentos de transición. Entre el miedo y la desolación busca, avanza decidido a encontrar dónde nace, quien está ejecutando esa melodía perfecta que lo invade todo como si fuese un manantial de consuelo y paz. Indisolublemente, unidos el maestro y el artista, sólo cruzan miradas y ambos funden sus almas, así como antes fundieron las notas y los matices.

Un ojo indiscreto y ávido observa todo, sin romper esa intimidad de los dos artistas: lo captura, lo inmoviliza, lo eterniza. Urge imperiosamente unirse a ellos, es vital para trascender en el acto mismo de la creación de ambos, apoyando la genialidad en el estado más puro e inocente, mientras ellos son hacedores de sus propios destinos para dispararse hacia la eternidad. En el instante mismo en el cual los tres se unen, comienza una danza, una ceremonia única e irrepetible, la comunión de las artes. Sueño tangible, vívido, congelado en el tiempo y resignificado en la obra.
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